El desahucio del Rey del Mundo
franciscobetes.com

Buscar

Contenidos

Histórico

Enlaces

Acceso


« | Inicio | »

El desahucio del Rey del Mundo. Capítulo VIII. Ya no tengo que volver.

Por Francisco Betes | febrero 6, 2011

A la vuelta del Camino de Santiago, Alberto volvió a su vida habitual. Dentro del acuerdo de salida, se había previsto que estaría dos meses más a disposición de la Compañía para conseguir un traspaso de poderes suave y sin incidencias. Desde el primer día de su vuelta se dio cuenta de la inutilidad de su función a partir de ese momento. Roland se había hecho cargo de la gestión de la Compañía, y claramente él ya no era necesario. Asistió a multitud de comidas organizadas de forma espontánea por los empleados y colaboradores. Agradecía mucho todas estas muestras de afecto y reconocimiento pero veía con claridad que no eran más que los actos finales del drama que él estaba viviendo.

Se hizo con una información completa de todas las franquicias que funcionaban en el país y pasaba las horas en el despacho analizándolas una a una. Después de mucho darle vueltas, llego a la conclusión de que no se veía gerenciando un MacDonals o montando una tienda de Coronel Tapioca, ni una academia de idiomas.

Envió su curriculum vitae a todos los “head hunters” del país. Hasta que un día, invitó a comer a Marcos Pérez, socio de Royal&Bradley, una de las compañías de “head hunting” más importantes y con la que había trabajado como cliente con cierta frecuencia. El almuerzo fue muy agradable, pues hacia años que se conocían y habían trabajado juntos en la selección de algunos de los directivos que actualmente trabajaban en la Compañía.
A los postres, le planteó la pregunta directamente:
-¿Qué posibilidades tengo de encontrar un nuevo puesto de Director General en una Compañía de la competencia?
-“Por los años que hace que nos conocemos”, le dijo Marco, “creo que te debo una respuesta sincera. A tu edad Alberto o eres primer ejecutivo o estas prejubilado. Los puestos de primeros ejecutivos se cuentan con los dedos de las dos manos en tu sector, y todos ellos, como en tu caso, han sido cubiertos por promoción interna. Mi consejo es que disfrutes de la vida, y no te amargues esperando un imposible”.
-“Pero, ¿donde va una economía, un país, una sociedad que prescinde alegremente del talento y de la experiencia, y no tiene siquiera previstos mecanismos de colaboración para que pudieran seguir participando, aportando la menos una parte de lo que saben al desarrollo de todos?”
-“Para eso no tengo respuesta”, le respondió Marcos.

Alberto volvió al despacho, dictó una carta de despedida a todos sus conocidos, las firmo y le dijo a Sonia que si le necesitaban le llamaran al móvil, pero que él no pensaba volver a aparecer por el despacho.

El día siguiente se levantó a la hora habitual, se puso el traje y salió de casa y en lugar de ir a la oficina estuvo visitando todos los museos y las exposiciones que encontró abiertos.
Por la noche, se armó de valor, y le dijo a Marta, su mujer:
-“A partir de mañana no voy a volver a la oficina”.
Aliviado, se metió en el pequeño despacho que tenia en casa con una botella de whisky para intentar imaginarse como seria el día siguiente, el primer día del resto de su vida.
Marta dejo pasar una hora antes de entrar en el despacho. Lo veía sufrir y no sabía como ayudarle. Confiaba en que el alcohol pudiera aplacar un poco su desazón.
Marta Rodríguez del Castillo había nacido en Madrid, hija de un empresario naviero santanderino, y acababa de cumplir 50 años. Se habían conocido a través de su amiga Carmen, hermana menor de Alberto, en una vacaciones de éste mientras hacia su master en Estados Unidos. Al año se casaron y se fueron a vivir a Nueva York. Recordaba aquellos dos años como los más felices de su vida. Descubrieron juntos un país maravilloso, fácil para todo. Los parques naturales les dejaron imágenes imborrables para siempre. Viajaron hasta la costa oeste, durante un mes, alternando los aviones con grandes recorridos en coche. Todo era aventura, todo era descubrir. Allí nació su primer hijo, Jacinto, nombre que le pusieron por el padre de Marta, ante la insistencia de Alberto. Jacinto ahora era un brillante joven que había conseguido su ingreso en la Escuela Diplomática. Cuando volvieron de Estados Unidos, Marta sacó unas oposiciones de funcionaria del Ministerio de Hacienda. Había disfrutado de excedencias prolongadas cuando nacieron sus otros dos hijos, Marta, a la que desde muy pequeña llamaron Marty, y Luís, pero había vuelto con gusto al Ministerio cuando estos empezaron a ir al colegio. Sus cincuenta años no habían marchitado su figura y seguía siendo una mujer atractiva, morena, de facciones aguileñas y con unos grandes ojos de color mostaza que trasmitían paz a todos los que estaban a su alrededor. Era una mujer alegre, siempre positiva, disfrutando de todas las cosas buenas que la vida le había dado. Cuando lo pensaba ahora, la salida de Alberto, su cese, era el primer gran disgusto que había tenido. Amaba a su marido y sufría sin saber como poder ayudarle.
Alberto había sido toda su vida un hombre fuerte, reflexivo, que sabia marcarse las metas y conseguirlas, y ella estaba convencida de que por muy duro que fuera el golpe conseguiría superarlo. Hacía ya más de dos años que lo veía mal. Lo había notado tenso, crispado e incluso sus relaciones se habían resentido, seguramente veía la amenaza y no sabía muy bien como combatirla. Se había encerrado en sí mismo y ahora que sus peores presagios se habían confirmado, le parecía especialmente difícil restablecer el contacto. A Marta le costó mucho entrar en aquel despacho, porque no sabía que reacción iba a tener Alberto. Echado sobre la mesa, la botella mediada, la recibió mal.
-“No podéis dejarme en paz ni un minuto, no es mucho pedir ¿creo yo?”.
-“Te traigo un poco de hielo y me gustaría hablar”, dijo Marta con suavidad cerrando la puerta y sentándose a su lado.
-“Hablar de qué, de lo estúpido que he sido que no me he dado cuenta de cómo me han exprimido durante quince años, ni de que me iban a tirar a la calle”.
Marta lo conocía bien y no intento aplacarle.
-“La verdad”, dijo, “es que jamás pensé que Peter o Roland pudieran hacerte esto, han actuado como auténticos sinvergüenzas, aprovechándose de todo tu esfuerzo, teniéndote engañado hasta el ultimo momento.”
-“Lo que no consigo es entender porqué. Me lo repito una y otra vez. Por qué, por qué… La sociedad iba bien, las perspectivas eran buenas… ”
-“Porque en esta vida cada uno mira para si, y tu has sido tan inocente que has vivido como si la empresa fuera tuya”.
-“¿Es eso un error? Yo creo que no hay otra forma de liderar un proyecto y lo volvería a hacer. Solo comprometiéndose al 100% se pueden sacar las empresas adelante”
-“Si, pero tu habías olvidado que participabas en un proyecto que no era tuyo. Tenias un papel importante, si quieres decisivo, pero tu vida no podías hipotecarla totalmente, que era un destino temporal y veo, por lo mal que estas, que tu eso no lo tenias claro”, respondió Marta, hablando casi en un susurro.
Alberto se sorprendió a si mismo, diciendo:
-“Hombre, tampoco nos hemos quedado tan mal”.
-“Por supuesto, pero con todo” añadió Marta satisfecha por el cambio de actitud de su marido “lo único que pido es que les hagan a los dos lo mismo que ellos te han hecho a ti”.
– “Jesús me dijo, cuando hicimos el Camino de Santiago que mi problema es que solo miro hacia atrás”
-“Que listo es Jesús, creo que en esta nueva etapa podrá ayudarte mucho” dijo muy convencida Marta.

Hablaron durante horas, sentados en aquellas incomodas sillas, Alberto intentando imaginarse el futuro y sacando con cruda sinceridad todos sus miedos, y Marta tratándole con dulzura, dándole seguridad, mas madre que esposa en aquel momento.

-“Del tema económico no te preocupes, aunque bajan nuestros ingresos tenemos mas que suficiente para vivir sin problemas. Los chicos ya casi no nos necesitan. Jacinto ingresara en breve en la Escuela Diplomática, Marty ya ha acabado su carrera y a Luís no le quedan mas que dos años para terminar e independizarse.”
-“Sí, es una suerte que nos llegue en un momento en el que dentro de nada nos quedaremos los dos solos y nuestros gastos disminuirán” comentó Alberto, descubriendo que sus hijos de pronto se habían hecho mayores y que faltaba muy poco para que se independizaran económicamente.
-“De ese tema olvidate. Lo importante es que tú llenes tu tiempo con cosas que te gusten, debes recuperar la colección de monedas, antes te gustaba escribir… ¿Porque no vuelves a pintar?
-“Estaba pensando en ocuparme de la finca de Ciudad Real”.
La finca era una herencia de Marta, no llegaba a las 50 hectáreas y no necesitaba mucha ocupación, pero a Alberto siempre le había encantado el campo.
-“Es una magnifica idea. ¿Por qué no te acercas mañana y charlas un rato con Pepe el encargado?
-“Si eso haré. Te acuerdas la zona de viña a la derecha de la casa, siempre he pensado que se podría ampliar y hacer un vinito razonable”, diciendo esto Alberto sintió un gran alivio. De pronto descubrió que para imaginarse su futuro en los próximos 20 años había que hacer el plan del día siguiente y ese ya lo tenía.

No olvidaría nunca el mal rato que había pasado justo antes de entrar su mujer, imaginándose que toda su vida anterior había sido un periodo en el que había conseguido engañar a todo el mundo pero que, en el fondo, él era un pobre tipo que no sabia como enfrentarse a la realidad. Era un hombre débil, solo, triste, tratado injustamente, y sin ninguna capacidad de reaccionar. Dentro sentía solo una herida que el alcohol no lograba suavizar. A lo largo de aquella conversación pausada, que se fue orientando de forma natural hacia los nuevos proyectos, Alberto sintió que recuperaba una relación perdida con Marta, y pensó que a pesar de su independencia iba a necesitar mucha ayuda de ella para superar este tremendo choque. Marta le cogió del brazo y le llevó suavemente hacia el dormitorio donde hicieron el amor recuperando la ternura que habían perdido mucho tiempo atrás.

eliquid
ostrich.com.ua
танцы для взрослых киев

Materias: blog | 11 Comentarios »

11 Respuestas a “El desahucio del Rey del Mundo. Capítulo VIII. Ya no tengo que volver.”

  1. Lázaro dice:
    febrero 7th, 2011 a las 15:42

    Paco muy bueno.

  2. Vicente dice:
    febrero 7th, 2011 a las 18:25

    Real como la vida misma.

  3. evaristo dice:
    febrero 7th, 2011 a las 18:29

    Magnífico, el mejor por ahora en mi opinión. Pero cuidado, que al `principio dices (o pareces decir) que Jacinto es diplomático y, al revisar el matrimonio la situación se comenta que está a pique de ingresar en la Escuela

  4. Francisco Betes dice:
    febrero 7th, 2011 a las 20:22

    Llevas razón Evaristo. Lo cambiare.

    El siguiente comentario es de Angel Durandez:
    La verdad es que el párrafo final de este capítulo abre nuevos horizontes a las dinámica de la novela. Ese tipo que se descubre a sí mismo que no ha estado nunca seguro de sí mismo, que sus dusdas existenciales se disfrazaban con una falsa fortaleza y barniz de triunfador muy alejadas de la realidad… creo que es una pintura estupenda para nuevos derroteros dramáticos. La cosa se está pniendo estupenda. Ya lo hablaremos en la comida, pero creo yo que ahora es cuestión de acumular todo este material que vas desgranando capítulo a capítulo y luego reconsiderarlo en una distribución que, con más visión de conjunto, se pueda armonizar en un todo atractivo.
    De verdad, que me va interesando cada vez más el relato (ahora me doy cuenta que he escrito esto como respuesta a tu mail y no con copia a los demás, lo siento)

    Y mi contestación:
    Gracias, Angel.
    Yo lo veo como un hombre en sus horas mas bajas, al borde de la depresion.
    Sin embargo, lo que ha hecho deberia demostrar que no es un inutil.
    Ya veremos.

  5. JAIME ESTALELLA dice:
    febrero 7th, 2011 a las 21:07

    Para mí, sin duda, el mejor capítulo de tu novela ya que
    tiene todos los ingredientes necesarios para apasionar al lector.
    El análisis de los sentimientos de Alberto ante su problema laboral, la descripción del entorno que le rodea, y la intervención de su mujer como apoyo y consuelo en momentos difíciles son insuperables.
    La gran calidad de este capítulo creo que te va a obligar a replantearte parte de lo “publicado” anteriormente para conseguir el mismo nivel.

  6. fernando dice:
    febrero 7th, 2011 a las 21:20

    Muy interesante como va a enfrentarse a su nueva etapa. Este proceso deberia ocupar unas cuantas lineas. Su honor profesional herido tendria que cerrarse con algún evento compensador o una asunción racional. Quizas seria interesante rememorar alguna “andanza” profesional antigua que supusiera una escenificación de las luchas empresariales, el trato al consumidor, la pelea con la Administración……los hijos podrian formar parte de la trama
    con su situación y expectativas?? Insisto en la aparición de un personaje, aparte del senegalés, poco convencional y que dé idea de otra sociedad distinta a la del “prota”. VAS FENOMENAL. INTERESANTE

  7. Francisco Betes dice:
    febrero 8th, 2011 a las 18:27

    A Fernando.
    La aparicion de Akim supuso bastante desconcierto.
    Y no tengo imaginacion para crear ese nuevo personaje.
    Animate a crearlo tu. Escribe un capitulo.

    Cometario recibido de Eloy Ybañez:
    Me gustaría que siguieras el camino iniciado en este capítulo, que trataras de meterte más en el personaje, profundizar, hacerle pensar más, buscar respuestas,…

  8. Luis dice:
    febrero 8th, 2011 a las 20:42

    El capítulo, me parece bueno, pero creo que puede ser engañoso, en el sentido que el futuro, no puede ser, tan pronto de color de rosa…por lo tanto adivino, que los capítulos siguientes serán muy buenos.
    Creo que se debe entrar, estos capítulos, más ahora, en el desarrollo personal de Alberto, y dejar un tiempo la antigua empresa.

  9. Augusto dice:
    febrero 8th, 2011 a las 22:15

    Paco: esta vuelta a la historia central es muy real y muy buena. Poco más tengo que añadir a los otros comentarios y sólo me queda esperar por donde deriva el siguiente.

  10. Octavio dice:
    febrero 10th, 2011 a las 22:28

    Por razones ajenas a mi voluntad, me he leido de un tiron los tres ultimos capitulos, 6, 7 y 8. El Camino, Akim y la Despedida. Magnificos. Me ha encantado. Me lo he leido de un tiron y eso es lo importante.

    La historia de los monjes del camino, una pequeña historia dentro de la historia, deja un enlace para que Jesus cuente algun dia lo que promete contar respecto a su vision de los monjes…me intrigó que dijeras ‘ que se purificaban en el infierno de su convivencia’ o algo asi…ese hilo da para mucho mas en el futuro

    Especialmente me ha encantado el tema de Akim. Choca, hay que engarzarlo, supongo que tendras un engarce en la cabeza, y la novela transcurrira basada de alguna manera en la relacion entre el joven inmigrante luchador y el prejubilado deprimido… o algo asi. Akim es un personaje demasiado poderoso para dejarle en un papel marginal, si fuera asi causaría confusion.

    En cuanto al dia de la despedida, me ha sonado todo un poco brusco.. eso de meterse en el despacho de su casa con la botella de whisky…a emborracharse??. A estas alturas deberia llevar ya varios meses sin dormir, y habria evaluado casi todo…no se, despues de la charla con Jesus en el Camino… quiza habria quedado con él el primer dia, o se habria ido de vacaciones o no se…una transicion mas suave…
    Como bien dices, ‘ para imaginarse su futuro en los próximos 20 años había que hacer el plan del día siguiente y ese ya lo tenía.’. Y empezó a hacer el plan justo el dia de la despedida?
    De nuevo y en resumen. Esto va estupendo. y la novela va ganando en complejidad y riqueza.. supongo que el problema ahora es como manejarla, porque ya corre sola y tiene sus exigencias para el futuro…Tienes un plan general para la novela definiendo los personajes y sus interacciones? o lo estas construyendo ‘bottom-up’?

  11. Francisco Betes dice:
    febrero 10th, 2011 a las 23:03

    Gracias Octavio por tu comentario.
    Solo decirte que el esqueleto de la novela lo tenia pero era eso esqueletico. Cuando empece a publicarla por capitulos pense qiue me ayudariais a continuarla, es decir a añadir capitulos al final, lo que seguramente habria dado una novela mas larga pero igualmente esqueletica.
    Pero a lo que me estais ayudando, afortunadamente, ha sido a engordarla: en contenidos, en personajes, en situaciones, en interrealacion con los demas.
    Asi que el final existe, pero lo que no se muy bien porque camino llegaremos entre todos.

Comentarios

Debes registrarte para escribir un comentario.